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Aquí está la última parte de este relato. En este punto del viaje, nuestro plan era ir desde el Océano Atlántico hasta la Cordillera de los Andes. De esta forma finaliza un viaje de 5300 Km. por la Patagonia Argentina.
Salimos de Puerto Deseado a las 5 de la mañana y llegamos a Perito Moreno, a las 12.30 hs. Cruzamos la Patagonia de este a oeste. Regresamos por la Ruta 281 a la Ruta 3, de allí hasta Caleta Olivia, allí cargamos nafta, seguimos por la ruta 12 a Pico Truncado y desde Pico Truncado por la Ruta 43 que lleva a Perito Moreno y Los Antiguos, al borde de la Cordillera, en el Límite con Chile.
Lleno de campos petrolíferos, pero curiosamente no había combustible en la YPF que está sobre la Ruta, allí me dijeron que fuera a la otra YPF dentro del pueblo (en donde sólo conseguimos unos litros). Estaban racionando, porque no llegaba todavía el camión con los pedidos de combustibles. Debía llegar de Comodoro Rivadavia. Pienso “ En casa de herrero cuchillo de palo”. Tanto petróleo alrededor y me dan combustible a cuenta gotas. En fin, como seguía firme con mi política de cargar a cada rato, no era un problema para mí esta escasez de combustible. De nuevo sobre la ruta 43, hicimos el tramo final hasta Perito Moreno. Llegamos a Perito Moreno, hicimos unos 500 Km. el camino estaba en buen estado. Siempre hay poco tránsito. Solo el viento te hace compañía. En Perito Moreno, paramos en el Hotel Belgrano. El Hotel del Turco y su mamá, como se lo conoce en aquellos lugares. Las habitaciones están regulares, pero no hay mucho para elegir. Tiene un lindo y amplio bar y restaurante. 
Llegamos justo a la hora de comer y después de dejar las cosas, fuimos directo al restaurante. La Sra. Rosa, así se llamaba la madre del dueño del lugar, preparaba una comida riquísima. Casera. Muy buena. A veces hasta ella misma la traía a la mesa. Cuando estábamos almorzando le comenté al dueño del lugar que mi intención era conocer La Cueva de la Manos. Con su ayuda ubicamos al Sr. Claudio, con quien podríamos realizar este paseo, y a las 14,00 hs., apenas habíamos terminado de almorzar, nos subimos a la combi y salimos para La Cueva de las Manos, en el Bajo de Caracoles. 130 km. por ruta 40 hacia el sur y unos 50 km. por un camino que lleva el nombre de ruta 97. Como oscurecía muy tarde, Claudio nos dijo que podíamos aprovechar bien la tarde. Nosotros éramos los únicos pasajeros. Fuimos avanzando por la ruta 40, Claudio nos fue contando cosas del camino, del lugar, de sus vidas en ese lugar. En un momento, paró y nos mostró al costado del camino restos de las cenizas de Volcán Hudson, que hacía unos años había estallado, afectando a toda esa zona. En aquel momento las actividades agrícolas y de cría de animales se habían visto muy perjudicadas. Ahora con el paso del tiempo, parece que las cenizas mejoraron la calidad de los suelos. Cosas de la naturaleza. Llegamos al ingreso de la Cueva de las Manos, Claudio nos acompañó hasta el centro de interpretación, pagamos la entrada y nos dejo libres. Nos recomendó que regresaramos a lo sumo en 3 horas. 
Se camina bordeando el Río, y se van encontrado las cuevas en donde están estampadas manos de habitantes del lugar, pero de hace miles de años. Recorrimos el lugar, sacamos fotos, aprendimos bastante sobre lo que estábamos viendo. Dejamos esta maravilla, porque debíamos regresar a Perito Moreno. 
En el camino de regreso, Claudio nos contó que la mayoría de los turistas recorriendo esta zona eran extranjeros. Y así (como el camino no se prestaba a altas velocidades) regresamos lentamente a Perito Moreno charlando de cosas de la vida. Nos esperaban con la comida. Cenamos y a dormir. Al otro día nos quedamos a descansar en Perito Moreno, lo único que hicimos fue ir hasta la localidad de Los Antiguos, ubicada sobre el Lago Buenos Aires, en el Límite con Chile. En Los Antiguos, visitamos unas fincas dedicadas a la producción de fruta fina. Compramos y comimos unas cerezas extraordinarias. Nos permitieron pasear entre las plantaciones y visitamos todo el lugar, también nos mostraron la planta de empaque y la cámara de frío. La Cereza era riquísima. Recorrimos un poco Los Antiguos, también el Lago Buenos Aires, que ese día merced al viento que soplaba, parecía un mar enfurecido. 
El restaurante del Hotel Belgrano, era el centro de reunión social de pueblo. Después de la hora de almorzar llegaban al restaurante a tomar un café y a conversar personas de ese pueblo, hasta del intendente, quien se encontraba conversando en el lugar. Funcionaba como un club social y de encuentro entre amigos. El restaurante tenía un gran cuadro que representaba una plaza de El Líbano. El día 19 de enero salimos de regreso hacía Buenos Aires, Ya había conocido los lugares que me había propuesto visitar. El primer tramo del regreso fue desde Perito Moreno hasta Rada Tilly, un pueblito costero, ubicado 15 km. antes de Comodoro Rivadavia. Decidí parar allí, para no entrar en la gran ciudad, que era Comodoro Rivadavia. No tenía ganas de circular con mucho transito ni de ver muchas personas.Pasamos en Rada Tilly el resto del día. Tengo que decir que Rada Tilly, es un lugar bellísimo, lleno de casas a la orilla del mar, muy costosas. Parecía Hollywood, pero frente al mar argentino. La gente de allí no estaba muy acostumbrada al turismo y por ende a los extraños. El trato fue lo estrictamente correcto y necesario. 
No es un lugar para turismo, sino un sitio donde los más adinerados de Comodoro Rivadavia, se hicieron sus majestuosas casas frente al mar. Sobrevivimos ese día en Rada Tilly, digo sobrevivimos a la indiferencia de los pobladores. A la mañana siguiente emprendimos nuestro regreso a las 5 de la mañana hasta donde pudieramos parar a descansar nuevamente. Ya les dije que en el sur, los viajes son mas rápidos, bueno, en un día de marcha, llegamos a Villa Ventana, en la Provincia de Buenos Aires. En un día de marcha cruzamos Chubut, Río Negro, pasamos Bahía Blanca y llegamos a Villa Ventana, sobre la ruta 76, Pasando Torquinst y cerca de Sierra de la Ventana. Allí llegamos con la última luz del día. Entramos en Villa Ventana y buscamos algún lugar donde pasar la noche. Encontramos a Cristina y Mariano, que tenían unas cabañas para alquilar, las cabañas “Rukawe”. Apenas nos instalamos, fuimos a comprar algo para la cena y a dormir. El día había sido muy largo. Nos gustó Villa Ventana, nos quedamos dos días más. El 23 de enero hicimos el último tramo hasta nuestra casa. En lo particular, había superado el desafío de hacer un viaje tan largo en auto. Habíamos recorrido una parte nada más de la inmensa Patagonia. 
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